Anoche fui con una amiga a ver a Kevin Johansen… estaba muerta de cansada, pero me gustan sus canciones hace mucho tiempo. Estuve con él unos minutos cuando asumió la Bachelet y me cayó re bien….
Sin querer queriendo, las cosas en mi trabajo se atrasaron lo justo y necesario para llegar al Caupolicán justo después de JuanaFe, puede que a muchos les guste, incluso a mí me simpatizaron al comienzo, pero ya no me da el cuero para tanta cumbia posera, es como un hipster entre cumbia y cueca que no me va…. bueno, la cosa es que llegamos, nos pasaron a la cancha y ahí lo bailamos y lo gozamos todo. Es como estar en la casa de un amigo que agarra la guitarra con otra tropa de juergueros y se ponen a cantar y a pasarlo tan bien, que uno termina sumándose, bailando, cantando, aplaudiendo y gozando sin parar.
La voz sexy del señor de Alaska es un plus para el público femenino, claro está. Lo he visto de cerca, así que me quedo con su voz 100%. Le dio a sus hits con tuti y todos sonreíamos de alegría. Y él también.
Eso es lo que tiene Kevin, que cae bien, hace que las tres horas de show pasen volando y que los pies no duelan de tanto bailar. No soy fan ni nada, de hecho es primera vez que voy a verlo.
Claro que en el momento uno se vuelve fan del artista, es lo que yo denomino «efecto escenario». Arriba de las tablas, todos se ven más atractivos que después o antes del show, pero es parte del showbizz. A mí, sencillamente me cae bien Kevin Johansen y lo pasé bien con él en la fiesta de anoche.
